Deficiencia:
Toda
pérdida o anormalidad, permanente o temporal, de una estructura o
función psicológica, fisiológica o anatómica. Supone un trastorno
orgánico, que produce una limitación funcional que se manifiesta
objetivamente en la vida diaria. No tiene que ser causada por una
enfermedad, puede deberse a otras causas como las genéticas,
accidentes, entre otras.
Funciones
Corporales:
Hacen
referencia a las funciones fisiológicas y a las funciones
psicológicas del cuerpo humano.
Estructuras
Corporales:
Hacen
referencia a las partes anatómicas del cuerpo humano, como son los
órganos y las extremidades.
Minusvalía:
Es “La
situación desventajosa en que se encuentra una persona determinada,
como consecuencia de una deficiencia que limita, o impide, el
cumplimiento de una función que es normal para esa persona, según
la edad, sexo y los factores sociales y culturales”.
Una persona es minusválida cuando se le niegan las oportunidades de
que se disponen en general en la comunidad y que son necesarios para
los elementos fundamentales de la vida.
El
22 de Mayo de 2001 la OMS aprueba un nuevo documento, sustituye a la
CIDDM (Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y
Minusvalías) y ahora se denomina Clasificación Internacional del
Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud, conocida como CIF.
En esta clasificación se abandona el término MINUSVALÍA, y el
concepto DISCAPACIDAD se emplea como concepto general. Es una medida
para eliminar las estigmatizaciones y las connotaciones negativas que
pueden derivar del término minusvalía.
Discapacidad:
Es, según la
citada clasificación de la OMS “toda restricción o ausencia
debida a una deficiencia, de la capacidad de realizar una actividad
en la forma o dentro del margen considerado normal para el ser
humano”. Puede ser temporal o permanente, reversible
o irreversible.
Es una limitación funcional,
consecuencia de una deficiencia, que se manifiesta en la vida
cotidiana. La discapacidad se tiene.
La
persona “no es” discapacitada, sino que “está”
discapacitada.
En la actualidad,
se está redefiniendo el término discapacidad, como falta de
adecuación entre la persona y su entorno, más que como una
consecuencia de la deficiencia de las personas.
¿Cómo
vemos hoy la discapacidad? Como un término
genérico que incluye déficit, limitaciones en la actividad y
restricciones en la participación. Indica los aspectos negativos de
la interacción entre un individuos (con una condición de salud) y
sus factores contextuales (factores ambientales y personales). Por
tanto, no se reduce a un estado de salud, sino a la interacción
entre limitaciones personales y el medio en que nos tenemos que
desenvolver. Por lo que el contexto social y la persona son factores
clave cuando hablamos de discapacidad.
Diversidad
Funcional:
Es
un nuevo término que tiene el objetivo de superar las definiciones
en negativo de minusvalía y discapacidad. Según la OMS,
Discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las
limitaciones de la actividad y las restricciones de la discapacidad
hablando de “diferentes capacidades”, no de deficiencias,
limitaciones ni restricciones, y con éste término evitamos las
diferenciaciones peyorativas como minusválido = menos válido.
El
término DIVERSIDAD FUNCIONAL se ajusta a una realidad en la que una
persona funciona de manera diferente o diversa de la mayoría de la
sociedad y fue propuesto por el FORO
DE VIDA INDEPENDIENTE Y DIVERSIDAD
que
lo define como “La
diferencia de funcionamiento de una persona al realizar las tareas
habituales (desplazarse, leer, ir al baño, comunicarse,
relacionarse…) de manera diferente a la mayoría de la población”.
(F.V.I. 2006)

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